martes, 28 de abril de 2009

EL SUEÑO DE KEVINA

Quería compartir con todos este cuento de Paulo Coelho.

Un cuento corto, pero que nos aporta unos valores gigantes.

La enseñanza que me produjo cuando lo leí (luego lo habré leído cientos de veces) fué el de no abandonar nunca mis sueños, ni dejarme influir por lo que otros digan o piensen de mi.

Espero que lo disfrutéis tanto como yo.



EL SUEÑO DE KEVINA

Desde pequeña, Kevina quería ser una de las principales bailarinas del Ballet Bolshoi, en
Moscú...


Sus padres lo sacrificaban todo para que la hija pudiese hacer realidad su sueño. Los
muchachos que la conocían ya se habían resignado: en el corazón de la chica sólo había sitio para
el ballet.

Después de mucho luchar, Kevina consiguió una audiencia con el Director del Bolshoi, que
estaba seleccionando aspirantes para la Compañía. Bailó como si fuese el último día de su vida, en
cada movimiento puso todo lo que sentía y había aprendido, como si se pudiera contar una vida
entera en un único paso. Pero al final suspendió.

En el viaje de vuelta a su pueblo, entre lágrimas, imaginaba que aquel “No”, jamás dejaría
de sonar en su mente. Pero como era lo único que sabía hacer, siguió bailando aunque ya sólo
como profesora.

Diez años más tarde, Kevina, ahora ya profesora, hizo acopio de valor para ir a la
presentación anual del Bolshoi en su región. Se sentó bien al frente y se dio cuenta de que allí
estaba el hombre que la había suspendido...

Tras el concierto, se acercó a él y le contó cuánto le había dolido, años atrás, haber oído de
sus labios que no sería capaz de ingresar en la Compañía.

–Pero, hija mía… –dijo el Director-, si yo eso se lo digo a todas las aspirantes. Siento decírtelo,

pero nunca habrías podido llegar muy lejos si fuiste capaz de abandonar tu sueño por la
opinión de otra persona…

Paulo Coelho

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